CLAUDIA PANECA
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L.P.D.E INDICE

1.RUBRICA

A, B, C

2.OPUS
3.ORBE
4.OVUM
5.OBLACION

VERBO HEREDAD, GRAFEMA ENIGMA

6.VERBO, HEREDAD
7.MISTERIO
8.TELAR
9.LOS RITMOS
10.LOS RITOS
11.UN ORDEN DE VIVIR
12.LUNA NUEVA
13.CIFRA
14.EL ARCA
15.NOCHE CIRCULAR, OCEANO
16.LAS CENIZAS DEL AVE
17.HERENCIA
18.BITACORA DE LA SANGRE Y LA LUNA

CUADERNOS DEL ESCRIBA

CUADERNO I

19.CRIATURA MITICA
20.CANCION DEL POETA
21.RITO INMEMORIAL
22.VERTIGO
23.RUMOR
24.IMAGO MUNDI

CUADERNO II

25.LOS CIRCULOS CONCENTRICOS
26.CREATURA OUROBORUS
27.INCOGNITO
28.PELIGRO DE EXTINCION
29.MUTACION
30.LIBRO DE MISERIA DE OMNE
31.FATALIDAD
32.HORROR VACUI

CUADERNO III

33.FABULA DE UN JUEGO
34.METROPOLI
35.CAVILACIONES
36.LOOP
37.ATARDECIO
38.DIALOGOS
39.AMBITO ANCESTRAL
40.LA MEMORIA, CREATURA ENCANTADA
41.EL SUEÑO DE LA RAZON
42.VUELO Y CAIDA
43.DRIP, DROP
44.CONFRONTACION
45.AGUA Y SAL
46.JUEGO DE DADOS

CUADERNO IV

47.ORACION
48.NIEBLA
49.CANTO BLANCO
50.EBRIEDAD COMPARTIDA

 

claudiapaneca

 

signature ©2010

A BOOK FROM THE SCRIBE NOTEBOOKS

ClaudiaPaneca

LOS PARPADOS DEL ESCRIBA
2004-2006

 

RUBRICA


¿Qué antorcha te guía viajero milenario

a los vastos orbes de esencias y de enigmas?

¿Qué razón entrecruza el oro y el lirio?

¿Qué mano secreta sembró en ti el estigma?


Hacia ti mismo en concéntrica fragua,

a través de laberintos de sombra y de luz.

Ya el árbol de sangre medita su lengua.

Ya las ondas liquidan otro peso de cruz.


La vida cultiva misteriosas sendas

transfigurando el sueño a tu paso salvaje

dilatando los centros del núcleo que ahondas.


Ahora avanza. Sacude las sombras del traje.

Ya manan en círculos poderes y ofrendas.

Ya inicia la obra su implacable viaje.


+


ORBE


Bajo los párpados del Escriba desaparece el mundo

y otro se instaura, a la luz del infinito verbo.

Las hondas pupilas corren temblorosas hacia el cénit

tiembla la piel, y como blandos pétalos de un lirio

entreabre el Orbe donde carne, sueño y temblor se imbrican.

Las pupilas prueban vaciarse en el todo, llenarse vacías, ahondarse,

levemente ruedan por cavidades y bóvedas absorviendo imágenes.

Una punta enorme de luciérnaga. Un enorme crustáceo de sal.

Una ráfaga de soles diminutos proyectada por un punto ciego

enfrentando una apoteosis de nubes amarillas a lo Tiepolo.

De un estrecho ángulo brota un hilillo de luz: una fisura

rodeada por miles de puntos que irradian concéntricos otros puntos.

Tras la fisura hay un lentísimo movimiento de formas-larvas

trasmutando de planas a sólidas entre grandes oleadas de luz.

La pirámide de nieve se trasparenta en sedosa lluvia holográfica

de arriba a abajo, de abajo a arriba, gime deshilachado su hielo.

Resbala un pájaro negro como una gota de tinta

en la oscura vacuidad donde anida la frente.


+


VERBO, HEREDAD


Como un libro que trama el primer dédalo,

Yo, lento escriba en su metáfora,

escribo, registro, medito, doy

mil historias de mi y de otros.


Oscilo entre visiones puras y derivadas,

entre visiones de una transparencia lúcida y palpitante.

Cargo la locura de querer influir en el mundo

deliberadamente, absurdamente

como una cruz que ya no se confronta

mientras sostengo otras cuya intuición no abarco.


Yo, vocablo abierto y flexible,

garganta donde un velado soplo impulsa la placenta del silencio.

Yo, y este paladeo satisfecho de palabra (donde avanzo)

y mi absoluta fascinación por el silencio (que persigo).

Yo, y una expresión franca y convulsa,

imago secuencial de mis anillos concéntricos.


Yo, hombre entero, parte aleatoria, porción suficiente,

el apasionado amante de un albúm de botánica

el colector afiebrado y vegetativo

el geómetra de nuevas geometrías

que sobreviven apenas al pensamiento y la línea.

Yo, con divertimentos de hombre maduro

y otros de hombre sinceramente complejo.


Soy un gran plasma de impresiones mixtas

órgano en el que el universo articula sus leyes.

Sensaciones sin mitologías y sin nombres

nadan como delfines por los vericuetos de mi sangre.

Sensaciones madres de otras sensaciones

bajo la cáscara, hacia la espina, de vértebra en vértebra.


Yo, y una amplitud de energía cuya fuente no digiero

de la mano de un poder que dudosamente presiento.

Yo, y un corazón épico, desbocado (sin reposo)

en el instante del rey Gilgamesh al reclamar sosiego.

Yo, y acaso a destiempo, incorregible ser anacrónico.


Artificio verbal, gesto adquirido, copista de históricas ficciones

el de libros de historia ordenados en anaqueles clásicos

el poseedor de globos terráqueos con una geografía antigua, museable

de mares inflados por la herrumbre sepia de los daguerrotipos.


Yo, ser atávico, nexo confiable, podrida rama de genealogías

con el rostro simplón frente a un espejo que duerme y al que escupo:

Yo, retorcido saltimbanqui de turno,

antagónico por doblez y sin salida.

Yo, representante irreal del conjunto,

análogo a lápidas de una sola frase.

Yo, ridícula pieza sobre un tablero absurdo,

amanuense blafemo en postrimerías.


Veamos al revés, me digo, entendamos los vínculos 

destruyamos los antiquísimos esquemas gastados,

la línea fatua del tiempo, su absurdo registro de cronologías.

La palabra contra-natura, la palabra-contra-vida,

el verbo que entierra otra memoria.

¿Cuál, digamos, sería el eslabón perdido entre el hombre y el hombre?

El sol arde, y es bello…

Pero empecemos por borrar divinidades

y ni siquiera el tierno panteísmo que profeso

ni siquiera el degustable ensayo estético.


Ahondarme, vaciarme, ampliar mi pecho.

Necesito beber porciones puras, absorver los surtidores de oro y de jade.

Bajar a la raíz del rubí que tercamente amasan mis dedos

donde el fuego consume signos en trance de disolución abstracta.


La palabra-larva, atorada en la garganta,

la palabra que entierra otra memoria.

Esta solemnidad terrena es un ridículo absurdo,

una burla imaginaria. Gritemos, sólo por sacudir.

Fiebre, rabia, violencia, todo cabe en mi corazón.

Depositario de esta decrépita herencia brinco henchido por rabias.


Perforemos los siglos con hoyos de luz

los siglos-odios, los siglos-masacres,

los siglos de buitres que sobrevuelan a hombres muertos en vida

dados al sonambulismo por sueño,

al tedio por saciedad, al odio por miedo.


Siglos engastados con las babas redondas

de una jauría religiosamente hambrienta.

Los colmillos se clavan al vientre de la madre

al tiempo que destrozan una red blanca y brillante.


¿Es eterna la lucha, siendo absurda cruzada?

La duda asoma, acierta. Y otra batalla impone.

Pese a ello, aún protejo una mirada limpia.

Tengo ojos que no deben pertenecer a este mundo.

Un prisma de raros cristales sólo nublado por insensatas fiebres.

La esperanza está puesta en otra dimensión, asumo

maneja otros códigos.


Yo, heredero del lenguaje,

hombre trepado a su gran árbol de símbolos. 

Padre, hijo y espíritu de este extraño cuaderno.

Individuo trenzado entre conceptos de sangre y de verbo.

Yo, hombre-árbol, hombre-bestia, hombre-esfera,

con un instrumental exquisito que ya elaboro.

Yo, el Escriba de un tiempo linealmente agotado:

expongo un Yo bufón, reidor de sí mismo;

carcajada al revés, a través, más allá.

(Frente a la imposibilidad corpórea de liberarnos,

la posibilidad de la mente que rige las formas).


Queda la subversión:

alteremos lentamente la herencia.


+


MISTERIO


Con qué perplejidad

observo, inocentemente

ésta rosa.


A veces me pregunto

si ella y no otra

es la Rosa Real

de Krishna, y de Eliot.


+


TELAR


Para protegerme de la realidad

erijo templos con la punta de mis dedos.

Toco el sol para beberlo, es tibio.

Bajo el influjo de mi tacto

edifico singulares historias.

¡Con solo imaginar!

Siembro nardos en tu pelo.

Tu piel aún, largamente distante

incendia aromas en mis yemas.

¡Con solo imaginar!

Intercambio memorables estaciones

en la aridez de ruinas sin charcos.

Postulo respuestas sin preguntas

a  priori, a posteriori, a porque sí.

Penetro el muro sin romperme la cabeza

y sorbo espinas sin triturar mi lengua

las imagino blandas, acolchadas y dulces.

¡Con solo imaginar!

Saco las ideas por el ojo de la aguja

y por los huecos del aire

voy hilvanando fragmentos:

briznas, tagencias, mosaicos…

Entre yo y yo mismo

un absurdo previene

algo tan material, tan inflamable

como una bomba de tiempo.

¡Con solo imaginar!

Voy existiendo. Cruzando el hilo.

Esta pequeña libertad me proteje.


+


LUNA NUEVA


No hay mañanas.


Sólo un presente fijo

una concurrencia de sueños

un ayer probable.


Sólo ésta noche

plena de esencias

lenta en su ritmo.


Sin luna.

Sólo la brillante redondez

de un nombre antiguo.


+


CIFRA


“Yo Nezahualcóyotl lo pregunto:

¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra?

Nada es para siempre en la tierra:

Sólo un poco aquí.”

Nezahualcóyot.


Padeceré mis espejos.

Las múltiples noches y los contados días

tejerán la razón sucesiva de mi vida.

Sospecharé con  inéditas lenguas

las señales de infusas cicatrices.

Aspiraré tardo para la hora

el hondo perfume de lo  elíptico.

Fraguaré un gesto denso y absoluto

que sume cuantos yo he sido

para barrerlos, para vencerlos

para imponer el gran gesto.

Para vencer a este ser confuso,

intrincado en memorias.

Ejecutaré un número irreal

de acciones: será un lento fatigar

las inflexiones de mi sangre.

Impondré el arduo giro ¡origen!

que me otorgue los pasos de mi muerte.

Consumiré mi irrepetible cifra

a la luz simple y llana

de un día único, asaz común.


+


NOCHE CIRCULAR, OCEANO


Noche circular, océano,

y yo una isla remota

en su lejanía espejeante,

expectante, próxima

en el túmulo de raíces

que levanta mi vida.


Isla hundida en la noche

del gran océano, círculo,

que me refleja tal como soy

borrado el rostro, sin nombre:

un áspero secreto

diluido en las aguas.


+


CRIATURA MITICA


He imitado la esencial naturaleza del mito.

La inefable facultad de repetirse una y otra vez

a través de los siglos, los hombres y la historia

hasta adquir consistencia, cierto peso indiscutible.


Las variaciones impiden el mortal aburrimiento

sobreviven o colapsan a la orden del día.

Una y otra vez vuelvo a mí, mil veces repetido,

dentro de la realidad o la noción de un mito.


+


FABULA DE UN JUEGO


El juego propone evitar ciertas reglas.

Las reglas son vagos apuntes,

desesperados borradores sobre un plano infructuoso.

Sobre todo, debes recordar que no hay certezas.

Tus fichas son:

un cuerpo, un alma, un espíritu,

una esperanza, una memoria, una imagen…

Cada entrega de fichas y contrafichas

es minuciosamente caótica.

Tú debes hallar el orden.

No es tu juego, pero de ti depende,

de ti depende que llegue a ser tuyo.


+


METROPOLI


El cielo, voluptuoso azul, llovido y séptimo

desciende hoy a tu corazón de piedra y hierro,

baña con nubes y relámpagos tus ruidos

limpia con hilos de agua tu niebla gris-asfalto.


Acostado por los techos

recorre la urdimbre de cubos y agujas

deambula por arcos, entre columnas,

penetra amarillo por las ventanas.


La tarde da alaridos satisfecha. El tiempo

colapsa en un erupto. Mientras el cielo

(diáfano fractal, esférico aparente)

estudia la razón geométrica de la metrópoli.


+


LOOP


Hay una curva en los sueños, persistente, absoluta.

Cada edad desentierra a trozos su incoherente anomalía.

Un ala de sombra oscura. Un hato de oscuros setos.

Solitaria curva bordeada por enormes pinos negros.

Siempre el mismo bosque de piel de cuervo, muy tupido,

batiendo espeso, atracando luces, tragando el aire que no huele.

Curva remota y austera. Muro tal vez. Tal vez pozo. Sordo eco?

Qué tan lejos? Qué tan hondo? Curva singular y repetida…

Una ondulación sombría. Una brillante opacidad. Una interrupción?

Siempre la misma curva en los sueños, persistente, absoluta,

cada edad desentierra a trozos su incoherente anomalía.

Un ala de sombra oscura. Un hato de oscuros setos…


+


EBRIEDAD COMPARTIDA


I

“Así fue escrito que yo amara el buen vino

y me embriagara en él”

Nuevas. Rubaiyat. Omar Khayyam.


Mi cuerpo exacerbado, maestro desoído,

es hoy una pirueta plena.

Pese a mi complejidad cotidiana

alcanzo un centro vasto, sin nudos.


Obstruidas fibras se destapan

para el potente concierto de mi sangre.

El vino, la sangre, la danza y la noche,

asidos y disueltos en un giro profundo.


Una insondable dicha se suma

al hermoso cantar de los grillos

(los grillos crean puntos de desagüe,

aligeran el negro peso de la noche).


Sobre mis hombros

dos pájaros de córneas moradas,

beben la emulsión de azúcar y sal

de mis poros. Sorben y susurran:


Sé atento al cielo,

Pon fuego a tu fuego,

Come con hambre,

Bebe con sed.


Sé alegre. Sé fuerte.


II


Recupero olvidados banquetes de luz.

Llevo los pasos de antiguos ritos:

los de iniciales doradas sepultadas por el lodo,

rituales del fuego iniciado sobre el agua...


Me multiplico en la embriaguez.

Mi ser éxtatico vibra febril

con una luz penetrada y envolvente.

En mi alegría sin piedad, paro una estrella.


¡Aquí el carnaval de pasiones nobles y puras!

¡La danza del animado cuerpo y del animado espíritu!

¡Una explosión sorda y divina!


¡Aquí la sustancia de la noche y el fermento de la uva! 

El instante favorecido por el vino ámbar de Khayyam,

poeta persa de otro oriente.



III

“bebe vino, cuando tu cuerpo se convierta en polvo,

este irá a formar copas y jarras”.

Nuevas. Rubaiyat. Omar Khayyam.


Ven conmigo hermano

protejamos la noche-madre

sumergida y lunar.


Entremos a la taberna hospitalaria

fundida a los ritmos

de humeantes lumbres.


(Yo y los otros, consustanciados)

El amigo levanta su jarra y brinda.

Me dice:


Hermano,

aun cuando se detenga la danza y la euforia,

aun cuando avance el hielo y la sombra

aun para entonces o por siempre:

sonreiremos.


Los brindis se suceden

cargados de evanescentes ofrendas.


Los amigos aplauden y celebran,

los enemigos bajamente sospechan.


Yo dilatado y repleto de mi mismo y de todos

y la sana alegría de beber

el mismo vino entre hermanos.


Y el recordado dolor por la traición

de otro hermano al que debo

a fin de cuentas, compasión infinita.


Yo en la hora alegremente franca.

Hora de reír y beber

a boca ancha y por todo el cuerpo.


Hora de la cofradía y el fuego

a la mesa del árbol

hincado a la tierra.


IV


Hermanos, llegará el día

para comprender el presente vínculo.


Por hoy, disfrutemos el incendio

del vino y las sonrisas.


¡Ved el instante, repleto de luces!


¡Ved como abre su pecho

regalando un botón de estrella!


¡Ved como alumbra

los rostros, los dientes, las manos!


¡Ved como el doble cono de arena

muta irónico en sonrisa!


Escuchad la nostalgia

de nuestras viejas canciones:


la cuerda que extrae del llanto

hermosas melodías.


Riamos, comamos, dancemos…

Dulce es el vino  que roba la pena.


Hermanos, grito solo y quedamente:

Nos pertenece el tiempo…


¡Nos pertenece el tiempo,

la embriaguez y la noche!.

 

+



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